La vida sigue y no quiero que mi libertad te sepa a cárcel.

Debería escribir en cada uno de tus lunares que ya estoy echando de menos,
mientras te susurro al oído que son sólo palabras las que se lleva el viento.
Los sentimientos siguen en pie frente a las tormentas del naufragio
y yo sólo quiero caerme de este barco si es para nadar hacia ti.

Se avecinan tormentas de varios meses,
con fuertes ráfagas de frío que se colarán por dentro
y ocho litros de melancolía por cada día que estemos separados.
El viento ya huele a huida.

Prepárate cariño, que las tormentas nunca se nos han dado bien del todo.
Mis maletas están casi en la puerta,
pero mi corazón sigue estando entre los pliegues de tu sonrisa.

No te pido que te quedes conmigo toda la vida,
porque la libertad no sabe a eso.
No te pido que intentes aguantar los empujes del mar embravecido si estás deseando saltar por la borda de este navío.
No te pido que te ancles a mi recuerdo si hay alguien que está deseando vivir contigo.

No te lo pido,
sólo hazlo si realmente quieres hacerlo.

Entenderé cualquier decisión que tomes
aunque eso me lleve un par de tarrinas de helado
y siete películas de amor estúpido y vacío.

La vida sigue y no quiero que mi libertad te sepa a cárcel.

Sé libre,
conmigo o sin mí,
pero sé libre.
Que la vida son dos días y no estamos hechos para vivir entre cadenas.

Comentarios

  1. La distancia es dura.. Estar separados no es fácil..
    Que sea lo que tenga que ser, y tú feliz.
    Un beso!

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Poesía entrópica