¿Te acuerdas de esas canciones que eran nuestras?
Esas que escuchábamos estando juntos,
que me cantabas al oído mientras me acariciabas la piel con el alma.
Pues esas ya no las escucho
o por lo menos intento evitarlas.
Pero, ¿te acuerdas de cuales eran tus canciones?
Esas que siempre estabas cantando,
esas que sonaban en tu cuarto cada vez que llegaba,
esas que tocabas en la mesa con los dedos
y ponías nerviosos a tus padres.
Esas.
Pues no puedo dejar de escucharlas.
Me recuerdan a ti
y eso es precisamente lo que quiero conservar.
Tu pasado.
Tu presente conmigo es indeciso,
y el futuro está teñido de negro desconocido.
Lo único que tengo seguro es tu pasado,
conmigo,
nuestro pasado.
Y a eso me aferro,
aunque sea un clavo ardiendo,
aunque sea lo único que me quede después de todo.


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Poesía entrópica