~frio~

El frío me agarrotaba los músculos. Mi pulso se ralentizaba con el paso de los minutos. Apenas podía seguir despierta. Hacía demasiado frío. Puede que lo mejor sea dormir, así cuando despierte, estaré recuperada. Los temblores ya eran continuos. Los dientes me castañeaban, me dolía todo el cuerpo, y todos los centímetros de mi piel estaban sufriendo el puto frio que se colaba entre los pliegues de la camiseta y del pantalón.
Sin quererlo, sin ser consciente, me dormí.
Y claro, el frío hizo de lo suyo.
El frío me dejó allí sentada, sin temblar, sin tiritar, sin respirar.... sin vivir.
No pude conseguir abrir los ojos de nuevo. No conseguí ver el mundo, los colores, a las personas que quería, a la gente a la que amaba.... No, nada. Ahí me quedé. Muerta e inerte.

Poesía entrópica