~hermanos mayores~


Babas. Babas. Babas. Babas. Besos. Besos. Besos. Besos.

Que pesada es, dios mío.

Parece que mi hermana no tiene vida social, ni amigas, ni novio, ni deberes, ni exámenes, ni libros que leer, ni películas que ver, ni dinero para salir. El único hobby que tiene es matarme a besos. Cogerme y espachurrarme durante varios minutos hasta dejarme sin respiración. Y, en cierto modo, es tierno, y agradable, y todo lo que tú quieras, pero llega un punto en que resulta cansino, en que ella se convierte en una tremenda pesada. Y lo peor, es que lo sabe, y cuando lo sabe, lo hace aún más a menudo, sólo y exclusivamente para picarme y que me enfade con ella. ¿Qué pasa? Que le grito, ella me grita, y acabamos gritando los dos, vienen  mis padres, y acabamos los dos, mi hermana y yo, sin paga y sin salir ese fin de semana. Por esa razón es mejor que me calle, que la aguante y que no le grite. Mi libertad depende de ello.

Pues aquí estamos. Ella ha entrado en mi habitación, sin llamar, sin pedir permiso ni nada… ¿para qué? ¿Para ser educada? ¿Para ser una hermana normal? ¿Agradable? ¿Cómo todas las demás hermanas? ¿Para qué?... no vale la pena. Y eso, me pone enfermo.

Ha entrado con toda la libertad del mundo, me ha cogido un boli, sin pedir permiso ni nada, ni un simpe “por favor” y se ha ido. Pero por supuesto, no podía irse así como así. No. ¡Claro que no! Coge, y antes de cruzar la puerta, da la vuelta y me inmoviliza por detrás, me da la vuelta, y me espachurra, me besa, me babea, me pinta toda la cara con su asqueroso pintalabios, pone caras extrañas y me hace contorsionarme de una manera un tanto preocupante para conseguir librarme de ella. Es odiosa. El amor entre hermanos es odioso. No tengáis hermanos mayores. Son tremendamente insoportables.        

Poesía entrópica