~ellos, inseparables~

Era la chica de la que se enamoraría cualquiera. Era pequeña y delicada, de sonrisa amable y radiante...
Su pelo le caía por la espalda en forma de tirabuzones y bucles, sus ojos eran almendrados y tenía una mirada inocente.
Era chiquitita, apenas llegaba al metro cincuenta, y estaba orgullosa de ello.
Leia y dibujaba, escribía, escuchaba todo tipo de música y era capaz de mantener una conversación durante horas. Amaba a los niños pequeños y le encantaba la fotografia.
Vestía como otra chica cualquiera, con camisetas simples y pantalones cortos. Nunca se despegaba de sus Converse rojas y llevaba un montón de pulseras adornando sus delgadas muñecas.
Su corazón fue libre durante mucho tiempo. No latía por nadie en especial, no lloraba ni se etremecía... Era un corazón más, latiendo.
Hasta que llegó él.
Él, que la volvió loca, él, que hablaba con ella durante horas, él que le prestó su tiempo, su cariño, sus palabras...
Él la cambió.
La volvió más cariñosa, más sincera, más lanzada... Le hacía sonreir en las tardes en las que sólo hablaban, le hizo quererse más... Le hizo madurar como persona... Tambien le hizo llorar, por lo que muchos le guardaron odio eterno, pero por cada lágrima que soltaba por él, él le recompensaría de la forma más bonita..
Le ofrecería una vida junto a ella.
Le abrazaría, le besaría todas las mañanas, le diría buenos días, y buenas noches... él le haría ser feliz durante el resto de su vida.

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Poesía entrópica