~¿Quien dijo que eso no era amor?~

Esa noche me dormí con tus besos recorriendo mi piel, con tus palabras dulces susurrándome al oído, con tus delicadas manos acariciándome el pecho. Sentía como las yemas de tus dedos le daban forma a mi cuerpo, como tu piel rozaba la mía, como tus ojos se posaban en mis labios, buscando con la mirada besos deseados.
Oía tus palabras suaves, tu respiración lenta y tranquila, tu corazón latiendo dentro de ti. Oía el viento, las hojas moverse, el suelo temblar. Oía que el mundo se movía y que nosotros nos quedábamos quietos, sintiéndonos, amándonos, queriéndonos...
Por último, noté tus labios sobre los míos. Tus labios, tan suaves, tan tiernos, tan agradables. Sentí como algo se estremecía. Empecé a temblar y tú te diste cuenta, por que me abrazaste más fuerte, me atrapaste entre tus seguros brazos, me tapaste con la manta, me besaste la frente y me susurraste que me querías. Nos dormimos, nos soñamos, nos amamos incluso en el silencio de la noche.
¿Quien dijo que eso no era amor?

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Poesía entrópica