~Tardes~

No sé qué es. No sé cual es el encanto especial que siento allí, sentada en el sofá marrón de cuero que lleva allí más tiempo que yo en este mundo. No consigo encontrar el punto que me agrada de esa tarde, de sentarme alrededor de la pequeña mesita de café, cubriendome las piernas con el mantel y manteniéndolas calientes por la estufa que hay debajo. No averiguo el dulce que tienen la paella que hace mi madrina, los gritos de mi prima, las discusiones de política o las distintas opiniones que tienen mi familia sobre cualquier tema. No sé que me gusta de la risa nerviosa de mi otra prima, de las conversaciones en las que las inyecciones de vitaminas en la piel para rejuvenecer la cara son las protagonistas, donde es al revés y hay que ponerse el chaquetón al entrar en casa por que hace incluso más frio dentro que fuera o donde el aire acondicionado del verano consiste en los abanicos que tienen guardados mi madrina y mi abuela.
No sé que veo en la ropa negra de mis abuelas, en el delantral que siempre lleva mi madrina, en el peinado que nunca cambia de mi tía, en las modas que llevan mis primas o la fuerte voz de mi tio que despierta a cualquiera.
No sé que es eso que me atrae de esa casa, de esas tardes, de esas comidas que hace que de vez en cuando tenga punzadas de añoranza y de tristeza.
No sé que es eso que me encanta.

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Poesía entrópica