~Invierno~

Llueve. Llueven gotas frías que hielan la piel, que congelan el aire, que humedecen las mejillas, la nariz, la frente, el cuello...
El pelo gotea, la ropa se pega, el frío te cala los huesos, y el vaho te sale de la boca, escapándose alejándose de ti, simulando palabras.
Luego, la lluvia desaparece y los charcos poblan las aceras. El viento mueve los árboles, que se agitan, se balancean, se mecen con el rugido del aire.
El cielo encapotado y grisáceo, espera cualquier trueno, cualquier rayo que haga que las gotas se precipiten de nuevo, que la lluvia nos moje otra vez, enfriándonos el cuerpo, la sangre, el corazón...
Y mientras tanto, yo aquí, escribo sentada enfrente del ordenador, oyendo el viento, la lluvia, dejando que se introduzcan las ideas del frío y dulce invierno en mi mente, permitiendo que se me congele la nariz, sacando los sentimientos, describiéndolos a flor de piel, oyendo todos los gritos de mi cabeza mientras la batalla que se desarrolla en mi interior pierde soldados en ambos ejércitos.
Qué dura es la vida.
Qué duro es el invierno.

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Poesía entrópica