#Experiencias1- Noches llorando


Estoy temblando, llorando, intentando respirar con normalidad, dormirme de una vez y dejar de dar vueltas en la cama y arrugar las sábanas tal y como llevo haciendo más de dos horas.

Por una razón, una razón que no tiene razón, totalmente irracional e ilógica, irremediablemente estúpida, totalmente idiota.

Esa razón eres tú.

La razón por la que no puedo conciliar el sueño, por la que el insomnio se ha apoderado de mí esta noche, la razón por la que las lágrimas no dejan de caer, calientes, dejando regueros tras ellas, humedeciéndome la cara, acariciándome la nariz, los labios, el cuello, para luego morir entre los pliegues de la almohada.

Esa razón, esa razón sin razón eres tú. Tu ausencia, tus palabras que no oigo, tu cuerpo que no siento, tu espalda que no acaricio, tus lunares que no cuento.

La razón por la que esté aquí, así, escribiendo esto, tan hecha mierda, no es otra que no tenerte a mi lado, que no poder abrazarte ahora, cuando más te necesito, cuando más necesito uno de tus te quiero, uno de tus besos.

Mi amor, me muero por dentro.

Y aún no sé cómo he podido soportar 15 años de mi vida así todas las noches, convirtiendo esa ausencia en rutina esa angustia en un sentimiento cotidiano.

Y aún no sé cómo he sobrevivido tanto tiempo sin tu aliento sobre mi pecho o sin tus labios cosquilleando mi cuello.

Porque amor, me muero.

 

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Poesía entrópica