~Pequeños~

Aún alucino con la inocencia de los niños pequeños.
Me sorprende lo rápido que aparece el sentimiento de culpa, y lo rápido que se difumina.
Me sorprende la mirada clara, llena de luz, llena de curiosidad y pintada con un brillo especial que sólo ellos tienen.
Me fascinan las tímidas sonrisas que aparecen en sus rostros, que luego, se convierten en grandes carcajadas y en grititos de excitación.
Me encantan los saltitos que dan sus pequeñas piernas, el ajeteo de las manos intentando palpar el aire, los besos que dan, las caricias que te regalan, los suspiros que a veces, inocentemente, sueltan y dejan caer inconscientemente.
Me enamoro de cada niño pequeño.
De cada ricito, de cada coleta, de cada trencita.
Me enamoro de la ropa en miniatura , de los zapatitos, de los juguetes que tienen en las manos, de las carantoñas que hacen, de sus gorgojeos...
Me encantan los "mecolotones", el "magala", "el señor dostor", el "me siento aburrido", los "volvido" "ponido" "hacido"..
Me enamoro de la primera palabra, del primer paso, de los llantos, de las lágrimas o del rubor que adquieren sus mejillas y sus pequeñas naricitas.
Pero sobre todo, me enamora la ilusión que su rostro transmite, esa que se refleja en contadas ocasiones en los adultos.
La que aparece el día previo a los reyes, a la hora de soplar las velas, cuando ven los fuegos artificiales pintar el cielo, las luces de la cabalgata o al desenvolver un regalo.
Me quedo tonta con sus expresiones, sus bocas abiertas, sus deditos señalando el aire.
Cada una de esas cosas me enamora un poco más de la vida.

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Poesía entrópica