#Poesía. 3

Andar besando con dulzura el fonema de cada una de tus cuerdas vocales y, sin poder evitarlo, acabar enamorándome de cada pulgada de tu piel.
Avanzar despacito, con la timidez por delante, y rozar con los labios el principio de tu clavícula.
Llegaría al cielo con tan solo el tacto de tus dedos en mi cuerpo, y hazme caso si te digo que cada uno de mis poros se rebelaría contra mí, provoncando la mayor guerra que nunca ha sido escrita.
Imaginar tan solo tu mirada recorriendo mi cuerpo, me hace cerrar los párpados y mi imaginación, sin poder evitarlo, me juega malas pasadas, llevándome a una cama y quedando tumbada a tu lado.
Y es que, el simple tacto de mejilla con mejilla revoluciona las mariposas de mi estómago, y te miento si te digo que no te quiero.
Las nubes, desde allí arriba, me ven y saben todos y cada uno de los suspiros que lanzo al aire y todos y cada uno de los gemidos que se me escapaban de la garganta, y tú, siendo el causante de todos ellos, dibujabas en mi espalda una vida, y escribías con la punta de los dedos los planes con los que yo soñaba.
Los quejidos siguen siendo formas de expresar cada uno de los recuerdos que guardo y que amenazan con salir en forma de un leve rumor de mejillas, o de unas lágrimas desordenadas, sin rumbo ni vida.
Que arrugo la nariz ante el olor de tu colonia en mi ropa, y aún así, lo aspiro como si fuese la última vez que pudiese palpar alguna parte de las que esconde tu ropa.
Me bastaría con una mirada intensa, y una caricia corta.
No sabes bien lo que me revolucionaría tan solo ese acto de valor.
Por que valor es lo que tendrías que tener para enfrentarte a  mí, y yo, coraje, para no dejarte que volvieses a entrar en mi vida.
Y te digo, que bloqueo día a día mi mente para que eso no ocurra.
Lo malo, es que todas las barreras se rompen, a veces tan solo por una simple fisura.
Que tu fuiste la fisura que rompió mi barrera.
Me llevo la mano al pecho, y al sentirlo bajo la piel me es imposible resistirme.
Hazme caso si te digo que te quiero, por que yo no miento, y aún menos con esto.
Que el corazón es inocente, y yo, tan solo un efecto de ello.

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Poesía entrópica