#Poesía. 4

Y esque mirarme con esos ojos color café, es como apuntarme con el revolver en el pecho.
Y esque, apenas rozar mi rodilla con la tuya, ya pone en alerta todos y cada uno de mis sentidos, y enciende las alarmas que provocan los rubores de mi mejillas.
Y es que saber que tu mirada se fija en mi cuello, provoca que un escalo frío me acaricie todos los centímetros del cuerpo.
Y esque, tu sonrisa me mata, como cuchillas afiladas que me cortan el corazón en pequeños trocitos que componen tu nombre... Tu nombre, que tan solo su pronunciación ya me hace levantar a vista del folio y se convierte en la música más bonita que jamás hayas oído.
Por último, así, en secreto, te susurraré al oído algo que llevo tiempo guardando.
Te lo confieso para que se convierta en nuestro secreto, en un pequeño pacto que tú y yo firmaremos en el cuello del otro.
Aquí, en silencio, hablando bajito, te susurro al oído mi secreto, eso que me quema por dentro... eso... que sí... que te quiero...

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Poesía entrópica