~Sólo ante el peligro~

Daba igual si estaba lloviendo. No importaba. Las gotas no eran un arma mortífera y no le matarían. Tenían razones para hacerlo, y él para dejarse morir, pero sabía que no iba a morir ahogado en la calle.
Se puso la capucha de la sudadera azul. Salió e instantáneamente, la lluvia mojó su flequillo rubio que se le pegó a la frente provocando que las gotas cayesen por su rostro.
Tenía que salir de allí. No podía quedarse en su habitación, allí no lograba concentrarse. Corrió hasta la carretera y se paró. Empezó a andar en el sendero que había al lado del asfalto. Los matorrales habían crecido desordenadamente y las hierbas altas intentaban impedir sus pasos, pero las sorteó sin escrúpulos y avanzó mientras la lluvia le calaba la ropa. Sintió el frío sobre la piel y la humedad entre los huesos, pero le daba igual.
El cielo se iba oscureciendo y la lluvia se convirtió en tormenta. Las nubes se transformaron en el fondo negro de destellos de luz y pinceladas de blanco que describían líneas irregulares.
La carretera ya quedaba atrás. Sólo se oían las gotas cayendo del cielo y el sonido de su choque en la figura del chico.
Estaba solo ante el peligro, ese recodo de corazón que se moría poco a poco y ese rincón de su cabeza donde se escondían los horrores de su vida.

Comentarios

  1. Muy bonito tu blog, cada entrada expresa un sentimiento diferent, me gusta mucho, felicidades ��

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    1. De eso se trata, soltar lo que llevo dentro para que no se convierta en una bomba de relojería.

      Muchas gracias, me alegra de que te fijes en lo que hay detrás de las palabras y te des cuenta que me lleva a tomar el teclado. No todos saben hacerlo.

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Poesía entrópica