~¿y si..?~

Se me puso ese puto nudo en la garganta que no te deja hablar, que hace que te tiemble la voz, que provoca que se te humedezcan los ojos y que se te corte la respiración al hablar.
Y lo sigo teniendo.
Sigue estando ahí, presionando mis cuerdas vocales de una forma extraña aunque ya no quiero hablar ni necesito hacerlo.
Pensé que por un momento tendría que renunciar a lo que amo.

Nunca se me ha dado bien el deporte, mis intentos por hacerlo bien siempre han sido pésimos.
Me tropiezo con mis propios pies, me resbalo en el suelo liso, me adelantan las pelotas, fallo los tiros, se me escapan los saques, no flexiono las rodillas lo suficiente, no alcanzo a hacer canasta, no tengo flexibilidad, ni rapidez, ni resistencia.
Pero tengo patines.
Tengo unas ruedas que me hacen volar. Me hacen sentirme viva, feliz. Me sirven para pensar, para aislarme con la música de los cascos, para sentirme segura.
Y me caigo, me resbalo, me chocan los tobillos, se me enganchan las trabas, me tropiezo con los cordones. Pero me levanto, y vuelvo a intentarlo hasta conseguirlo.

He encontrado una clase de Freestyle, un tipo de patinaje callejero que se basa en hacer movimientos entrecruzando los pies, deslizándote entre conos, dando vueltas y manteniendo el equilibrio con las manos.
Y lo he probado.
He aprendido más en una clase que en años que llevo patinando por libre. Entrecrucé los pies, balanceé mi cuerpo, moví las caderas dando impulso a mis patines y flexioné las rodillas en un intento desesperado de mantener el equilibrio.

Me miré detenidamente durante unos segundos y pensé lo peor.
¿Y si mi cuerpo me impidiese hacer lo que amo? ¿Y si mi complexión resultase un impedimento para los ejercicios? ¿Y si me resultase imposible mantener el equilibrio por mis piernas o por mi pésima condición física?
¿Y si, una vez más, fuese mi cuerpo quien pusiese las pautas de mi vida?

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Poesía entrópica