Debería decírselo.

Sigo teniendo miedo.
Después de todo sigo aterrada.
Y lo peor, es que no puedo evitarlo.

Sigo cerrada a todo eso que sea sentir, querer o amar. Sigo teniéndole miedo al amor.
Y es algo que no llego a entender, por que aunque sea cierto que me dolió mucho en su momento, ha pasado casi un año.
Debería decírselo.
Debería pararle, llamarle o escribirle para que se entere de todo el daño que me hizo, para que se de cuenta de que ahora no me atrevo a sentir por su culpa.
Que lo he perdido todo.

Sigo teniendo miedo a que me vuelva a pasar lo mismo, y si la distancia está de por medio, ya la cosa se eleva a un nivel que ni siquiera quiero mirar. Por que sigo aterrada.

Me he vuelto más fría, más desconfiada, más insegura.
Le he vuelto la espalda a las relaciones y le he puesto cara a la soledad. Y lo único que he conseguido hasta ahora, ha sido que me duela más todo esto.
Que me duela más el corazón o lo que quiera que sea eso que ha quedado entre pecho y espalda.

Yo solo sé que sigue doliendo, y que la poesía es la única que consigue aliviarme.
Y solo, de vez en cuando.

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Poesía entrópica