Pero quiero.

Me duele la parte baja de la cabeza, donde se juntan el cuello y los sueños, por falta de besos en la clavícula.
Me hace daño mi propia piel por que está falta de caricias y le sobran escalofríos.
Me arden las mejillas, por que ya nadie se molesta en ruborizarlas, y me escuece la garganta por todos los "te quiero" contenidos que no me atrevo a soltar.

Sé que puedo soñar con un polvo cien veces, y que no será nada comparado a un susurro en el oído. De esos que erizan desde la piel hasta la sonrisa.
Que necesito unos dedos pícaros en el muslo, que se atrevan a ir más lejos si se tercia la situación.
O un brazo en la cintura que escale por mi espalda hasta mi pecho.
O una mano en el culo, que apriete, coja y a la vez me acerque a un cuerpo que no es el mío.
Que quiero unas uñas mal cortadas que me arañen hasta el alma, y unos dientes que me devoren hasta el corazón.

Pero quiero, siempre quiero.

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Poesía entrópica