Tu universo.

Me gusta pensar que dentro de tus ojos se suceden las explosiones, una tras otra, como si fuese el latido de dos corazones desacompasados. Me gusta creer que en cada centro, en cada pupila, el Big Ban explota, que en cada mirada las galaxias giran, las estrellas nacen y mueren, los cometas corren por el vacío y que todo acaba engullido por el gran agujero negro que se encuentra en cada pupila.
Me gusta decir que los universos se crean y se destruyen con la misma rapidez con la que pestañeamos y que tienes el universo entre los huecos de tus iris.

Tengo que decirte que todo cobra sentido cuando yo, una pequeña, minúscula e insignificante parte del cielo, soy capaz de mirarte y poder disfrutar de todas y cada una de las galaxias que hay en tus ojos.

Me parece increíble que nadie se haya parado a mirar tu universo.


El ojo de Dios, nebulosa planetaria. 


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Poesía entrópica