No estabas y todo era una pesadilla, mi vida.

Hoy te he soñado
y ha sido una pesadilla.
No estabas.
Estaba en la cama con otro que no se merece nada en la vida,
y de repente me di cuenta del error que estaba cometiendo.
Fue como chocarme de golpe con la realidad.
Toda mi casa estaba sumida en un caos desastroso,
y supe que eso era el reflejo de la depresión que tenía encima.
Y tú no estabas.
Pregunté por ti después de echar a aquel estúpido de tu huequito
y me dijeron que te había dejado después de 27 meses contigo.
Después de 2 años y 3 meses te había dejado marchar,
y me sentí peor que nunca.
Me desperté con unas ganas de llorar enormes,
temiendo que no fuese un sueño,
que fuese la vida real
y ya no te pudiese llamar vida mía.
Porque yo,
durante ese puto sueño.
había perdido mi vida.

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Poesía entrópica