He recogido las estrellas despacito y con buena letra.

Hoy se han caído las estrellas del cielo, 
y las he recogido despacito, 
una a una,
intentando saber qué hacían en mi salón. 

Me he puesto a pensar en mi vida, es decir, en tí, 
y todos los astros que tenía entre las manos han empezado a brillar. 
Te estaban llamando. 

Yo les he dicho que no, que no podías irte, 
que no podía renunciar a ti, 
a dibujarte constelaciones en la espalda, 
a acariciar tu barba, 
a llorar contigo
ni a besar tus labios cada mañana. 

Les he explicado, 
despacito y con buena letra, 
todas y cada una de las razones por las que no podías irte de mi vida en este momento, 
me he emocionado, 
se han emocionado, 
y hemos empezado a llorar como idiotas hablando de mi vida, es decir, de ti.
Cómo no voy a enamorarme si naciste el 14 de Abril. 

Hemos llegado a un trato. 
Ellas no van a exigirte que te marches de mi lado, 
pero se van a quedar encerradas en mi pecho para poder sentirte bien. 
No tienes por qué marcharte, 
tampoco tienes por qué quedarte, 
pero las estrellas que ahora me brillan dentro cada vez que te tengo cerca, 
no podrían soportar una vida sin las revoluciones que causas en mi pulso. 

Y yo tampoco, cielo. 

Comentarios

  1. No se podría haber escrito una entrada así con más dulzura y sentimiento. Cuánta ternura!

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Poesía entrópica