Madrid es y será nuestra ciudad del amor

Vengo de Madrid como si todo hubiese sido un sueño, con el miedo en cada paso de que se me olvide cada uno de los detalles que se han quedado grabados en la retina.

He oído hablar de Madrid en canciones, películas, entrevistas y conversaciones ajenas escuchadas sin querer. Siempre pensé que exageraban, que Madrid era Madrid, y nada más.

Pero Madrid... Joder.

Ya he perdido el sentido y no sé si lo que recuerdo es Madrid y sus calles, o a ti en las calles de Madrid, ¿Me explico?

Caminar contigo, perdernos, coger el metro y el tren, leer, esperar en los semáforos, besarte, abrazarte y acariciarte en cada esquina; coger tu mano por encima de la mesa, buscar tus dedos en cada calle, pedir tus labios en cada parada.

Un día te susurré al oído, bajito, para que nadie más nos escuchase hablar de la vida:

"Madrid va a ser nuestra ciudad del amor"

Y tú me contestaste con toda la inocencia del mundo y el cariño en la voz:

"Cualquier ciudad será nuestra ciudad del amor si vamos juntos, cariño"

Y te besé.
Te besé igual que luego te besé en la cama, justo antes de hacer el amor y llorar después de todo.
Lloré igual que lo he hecho hoy, hace unas cuantas horas, mientras te miraba a los ojos y pensaba cómo coño había conseguido a alguien tan jodidamente increíble.

Madrid ha sido, es y será nuestra ciudad del amor.
Hasta el próximo viaje en el que coja tu mano y te pida perdón por ser tan desastre.

Soy un desastre lleno torpeza, pero te quiero con toda seguridad.
A ver quién puede con eso.


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Poesía entrópica